IES El Almijar

Este va a ser el sitio donde nuestros alumnos van a poder expresarse, comunicarse y aprender durante este curso escolar

Archive for 28 abril 2007

Cuento de la semana “¿Cómo construyes tu vida?”

Posted by angelmiguel en abril 28, 2007

Un carpintero ya estaba en condiciones de ubilarse. Le contó a su patrón sobre sus deseos de dejar el negocio de la construcción de casas y vivir una vida más tranquila con su esposa, y de su familia.

El patrón lamentó que se fuese su buen trabajador y le preguntó si podría construir sólo una casa más, como un un favor personal. El carpintero contestó que ´si, pero al tiempo fue fácil observar que su corazón no estaba en su trabajo. Utilizó ayudantes no cualificados y materiales de poca calidad. Era una manera desafortunada de terminar su carrera.

Cuando el carpintero terminó su trabajo y el patrón vino a inspeccionar la casa, le entregó la llave y le dijo :” Ésta es tu casa, mi regalo para ti”.

¡Qué golpe! ¡Qué vergüenza! Si hubiese sabido que estaba construyendo su propia casa, el carpintero habría hecho todo de otra manera… Ahora tendría que vivir en una casa que estaba mal construida.

Así pasa con nosotros: construimos nuestras vidas de manera distraída, reaccionando en lugar de actuar. No dedicamos a nuestra tarea nuestro mejor esfuerzo y luego nos encontramos con que la situación que hemos creado es definitiva y que tendremos que convivir con ella por muchos años.

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Cuento de la semana “La carpintería”

Posted by angelmiguel en abril 21, 2007

Fue una reunión de herramientas para arreglar sus diferencias. El martillo ejerció la presidencia, pero la asamblea le notificó que tenía que renunciar. ¿La causa? ¡Hacía demasiado ruido! Y, además, se pasaba todo el tiempo golpeando. El martillo aceptó su culpa, pero pidió que también fuera expulsado el tornillo; dijo que había que darle muchas vueltas para que sirviera de algo.

Ante el ataque, el tornillo aceptó también, pero a su vez pidió la expulsión de la lija. Hizo ver que era muy áspera en su trato y siempre tenía fricciones con los demás.

Y la lija estuvo de acuerdo, a condición de que fuera expulsado el metro que siempre se la pasaba midiendo a los demás según su medida, como si fuera el único perfecto.

En eso entró el carpintero, se puso el delantal e inició su trabajo. Utilizó el martillo, la lija, el metro y el tornillo.

Finalmente, la tosca madera inicial se convirtió en un lindo juego de ajedrez.

Cuando la carpintería quedó nuevamente sola, la asamblea reanudó la deliberación. Fue entonces cuando tomó la palabra el serrucho, y dijo:
“Señores, ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el carpintero trabaja con nuestras cualidades. Eso es lo que nos hace valiosos. Así que no pensemos ya en nuestros puntos malos y concentrémonos en la utilidad de nuestros puntos buenos”.

La asamblea encontró entonces que el martillo era fuerte, el tornillo unía y daba fuerza, la lija era especial para afinar y limar asperezas y observaron que el metro era preciso y exacto.
Se sintieron entonces un equipo capaz de producir y hacer cosas de calidad. Se sintieron orgullosos de sus fortalezas y de trabajar juntos.Ocurre lo mismo con los seres humanos. Observen y lo comprobarán.
Cuando en una empresa el personal busca a menudo defectos en los demás, la situación se vuelve tensa y negativa. En cambio, al tratar con sinceridad de percibir los puntos fuertes de los demás, es cuando florecen los mejores logros humanos.
Es fácil encontrar defectos, cualquier tonto puede hacerlo, pero encontrar cualidades, eso es para los espíritus superiores que son capaces de inspirar todos los éxitos humanos.

 

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Cuento de la semana “La lección de la mariposa”

Posted by angelmiguel en abril 14, 2007

Un día, una pequeña abertura apareció en un capullo; un hombre se sentó y observó por varias horas como la mariposa se esforzaba para que su cuerpo pasase a través de aquel pequeño agujero. Al cabo de un tiempo, pareció que ella ya no lograba ningún progreso. Que había ido lo más lejos que podía en su intento y que no podría avanzar más.

Entonces el hombre decidió ayudar a la mariposa: tomó una tijera y cortó el resto del capullo. Así, la Mariposa salió fácilmente.

Pero su cuerpo estaba atrofiado, era pequeño y tenía las alas aplastadas.

El hombre continuó observándola porque esperaba que, en cualquier momento, sus alas se abrirían, se agitarían y serían capaces de soportar el cuerpo, el que a su vez, iría tomando forma. ¡Nada ocurrió!

En realidad, la mariposa pasó el resto de su vida arrastrándose con un cuerpo deforme y alas atrofiadas. Ella nunca fue capaz de volar.

Lo que el hombre, en su gentileza y voluntad de ayudar, no comprendía, era que el capullo apretado y el esfuerzo necesario para que la mariposa pasara a través de la pequeña abertura, era necesario para que el fluido del cuerpo de la mariposa llegara a las alas, de tal forma que ella estaría pronta para volar una vez que estuviera libre del capullo.

Algunas veces, el esfuerzo es justamente lo que precisamos en nuestra vida.

Si se nos permitiera pasar a través de nuestras vidas sin obstáculos, seríamos lisiados.
No tendríamos la fuerza que podríamos haber tenido, y nunca podríamos volar.

Pedí fuerzas… y me dieron dificultades para hacerme fuerte.

Pedí sabiduría… y me dieron problemas para resolver.

Pedí prosperidad…y me dieron un cerebro y músculos para trabajar.

Pedí coraje… y me dieron obstáculos que superar.

Pedí amor… y me dieron personas para ayudar.

Pedí favores…y me dieron oportunidades.

“No recibí nada de lo que pedí… pero recibí todo lo que necesitaba.”

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Cuento de la semana “Confía, pero permanece atento”

Posted by angelmiguel en abril 5, 2007

Un pueblo sufría un gran temporal. Día a día, las aguas crecían y los pobladores debían dejar sus casas y sus pertenencias para salvarse de perecer ahogados. Pero el cura de la aldea había decidido que aún no había llegado la hora de irse y se mantenía firme en su capilla. Un día, llegó el comisario y le dijo:

– ¡Padre, padre, debe desalojar la iglesia e irse, ya que las aguas siguen creciendo y pronto todo el pueblo estará bajo el agua!

Pero el cura le respondió:

-Hijo mío, estoy en las manos de Dios y cuando Él considere que me deba ir, entonces lo haré.

– Pero, padre – le insistió el comisario-, ¡vamonos, que no queda tiempo!

-No insista- le dijo el padre-. Dios vendrá a salvarme.

El comisario se fue. Pasaron unas horas y el agua entró en la iglesia, cubrió los bancos y llegó hasta el púlpito. Al poco rato, llegaron los hombres de protección civil en una barca y le gritaron al padre desde afuera:

– Padre, padre, las aguas siguen subiendo y vamos a a entrar a buscarlo.

Pero el padre respondió:

– No se preocupen… Dios se hará cargo de mí.

-Pero, padre, esto está cada vez pero, el nivel de las aguas está cada vez más elevado y será muy difícil rescatarlo.

-Por favor, hijos, no se preocupen: Dios me salvará.

El agua siguió subiendo hasta tapar toda la iglesia. El cura había tenido que refugiarse en el campanario, pues era el único lugar donde no llegaba el agua. Entonces llegó un helicóptero que le tiró una cuerda, mientras los hombres de a bordo le gritaban:

-Padre, padre, ¡agárrese a la cuerda y suba!

– No, hijos, no se preocupen, que ya estoy en manos de Dios- replicó el padre.

Las aguas terminaron de cubrir la iglesia, el campanario quedó sumergido y el padre murió. Cuando llegó al Cielo, el cura le dijo a Dios:

-Oh, Dios, ¿cómo puede ser que yo, que tanto hice por Ti, que congregué a tantos fieles e hice tu voluntad, haya sido olvidado por Ti en los momentos más difíciles de mi vida?

– Escúchame bien, hijo- le respondió Dios- . Yo te mandé tres formas de ayuda y a las tres te negaste. Primero te mandé al comisario, luego mandé la barca y por último te mandé el helicóptero. A los tres dijiste que no. ¿Qué más querías tú que hiciese?

Sólo entonces, el padre se dio cuenta de su error.

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